Equipos Alemania 2006 (Mundial Futbol)

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Noticias del Mundial 2006 : Seis maneras de ver el fútbol
Enviado por administrador para la sección Noticias del Mundial 2006
el 4/6/2006 10:40:01 (201 Lecturas)

FUTBOL-ALEMANIA 2006 (REPORTAJE)

Seis maneras de ver el fútbol

2006/06/04 09:08:00 DEP


Por Luis Villarejo
Madrid, 4 jun (EFE).- El fútbol, mientras la organización del
Mundial de Alemania 2006 ultima sus detalles, sigue su ritmo normal
en cualquier rincón del mundo. De Villa 31, un barrio humilde
argentino similar a Villa Fiorito -la zona donde vio los primeros
pasos de Diego Maradona-, a un petrolero brasileño que navega por el
Atlántico con una cancha en la cubierta, el fútbol no para: se juega
noche y día.



La Agencia Efe ofrece un puñado de imágenes que ilustran
diferentes miradas. Todas con el balón como protagonista. Mientras
el márketing arrasa, la publicidad avasalla y entra en los hogares
anunciando todo tipo de productos vinculados a las selecciones del
Mundial, otro fútbol, el fútbol de la calle, recuerda la
universalidad de un deporte que carece de fronteras.

- El recorrido mundial de este trayecto comienza en las minas de
Río Tinto, en Huelva. Por aquí entró el fútbol en España. La llegada
de ingenieros y directivos de la Río Tinto Company Limited, en 1873,
expandieron el fútbol por el país. Para conmemorar la ocasión, un
equipo de jugadores cadetes del Río Tinto Balompié, club predecesor
del antiguo equipo fundador, sale simbólicamente de una de las minas
de Cerro Colorado.

La atmósfera que rodea a este once inicial es impactante. Los
rojos, los ocres, el azul brillante del cielo, las formas
redondeadas proyectan una especie de cráteres artificiales que dan
al paisaje un aspecto de tintes "marcianos". Incluso hay estudios de
la posible vida en Marte que basan su referencia en Río Tinto.

A falta de unos días para el inicio del Mundial, el 9 de junio,
Huelva y su comarca vibran con su equipo que camina con autoridad
hacia el ascenso a Primera división.


- En Argentina, en el gran Buenos Aires, en la Villa 31, un
barrio marginal de cualquier tarde del mes de abril, los pibes
apuran su tiempo de ocio soñando e inventando amagues con un balón
especial. No es una pelota de marca, es un balón de reglamento que
es pisado por un proyecto de futbolista.

En estos "potreros", el fútbol tiene arte. De aquí salió
Maradona, pero también el Loco Houseman. Todo un personaje. Que
aprendió la gambeta en el barro antes de exhibirla en el fútbol
profesional.

Cuenta César Luis Menotti que cuando entrenaba a Huracán en el 73
por el hotel de concentración no aparecía Houseman, un tipo
fascinante. Así que el "Flaco" y sus colaboradores se fueron a un
humilde potrero donde se jugaba un partido vecinal. Houseman estaba
en el banquillo. Menotti, asombrado, también le comentó ¿Qué hace
usted ahí sentado?. A lo que Houseman, enorme, le respondió: "Usted
sabe el nivel que hay ahí en el campo".

En muchos campos baldíos de Argentina se sueña estos días con
Messi, con Aimar, con Saviola y con Riquelme. José Pekerman, su
técnico, maneja un grupo de imberbes que quieren alegrar de nuevo al
pueblo argentino.



- En México, aparece este campo de tierra, ondulado, sin estar
del todo plano. Pero da igual, los críos se entrenan y buscan el gol
en medio de la altitud. El campo aparece cortado en medio de una
montaña. Con una portería de las de antes, más pequeña de lo normal,
y con un chico detrás del arquero que hace de recogepelotas, este
equipo de niños también querrán ser algún día discípulos de Javier
Aguirre, ahora en el Atlético de Madrid. O incluso de Ricardo
Lavolpe, el jefe de México en el Mundial.


- Más modesto, más singular es la visión de una imagen tomada en
Costa Rica. En el barrio La Esperanza, en la provincia de Heredia,
encaran los niños descalzos, sin botas reglamentarias y con un suelo
duro y agresivo, con piedras en el camino, un partido que les da
felicidad. El fútbol es la prolongación de la infancia. Uno puede
cambiar de novio, de novia, de colonia, de forma de vestir. Pero de
lo que no cambiará nunca es de equipo de fútbol. En la imagen, con
una portería rudimentaria al fondo, el niño futbolista, después de
acabar sus clases, apunta al flaco biotipo Wanchope, el "tico" más
famoso que llegó a Europa en los últimos años.


- En Brasil no hay hora ideal para jugar al fútbol. Cuando uno
aterriza en Río de Janeiro de madrugada y atraviesa la playa de
Copacabana uno entiende por qué Brasil arrasa y levanta tantas
Copas. Las camisetas del FC Barcelona abundan en Río de Janeiro.

Ronaldinho ha dado un vuelco al márketing y sus seguidores se
multiplican por todo el país. A las cuatro de la madrugada, la gente
juega aún en la playa.

En la arena, al borde del mar. Y también en pleno Atlántico. Los
empleados de la empresa petrolera Petrobas, anunciante habitual
además en las camisetas de algunos clubes, han fabricado un
minicampo de fútbol sala en la cubierta. Cuando descansan, los
brasileños sacan la pelota y comienzan a inventar malabarismos.

Fútbol en el mar. Encerrados en una especia de jaula, como si de una
pista de pádel se tratase, la vida del petrolero se hace más
llevadera con el fútbol de estímulo.

El navío Londrina carga petróleo en la bahía de Guanabara, en
Río, con destino a Sao Luiz de Maranhao, al noroeste de Brasil.


- En Ecuador el fútbol es también el opio del pueblo. Niños y
niñas juegan juntos a un deporte que une y que vertebra comunidades.

En el Valle del Chota, en Juncal (Ecuador), un núcleo habitado por
descendientes de esclavos llegados al país en el siglo XVII para
cosechar caña de azúcar, se mezclan adolescentes de distinto perfil.

Niños uniformados con marcas de moda, jóvenes descalzas que le pegan
con estilo en un mundo donde el fútbol femenino avanza de forma
imparable en la FIFA.

A este rincón del mundo aún no ha llegado el césped artificial,
pero los chicos salan, disfrutan y combinan fútbol y bicicletas con
pasión.

En el Valle del Chota -a 1.560 metros sobre el nivel del mar- es
la única población negra en la serranía ecuatoriana, enclavada en
una zona desértica bañada por el río Chota y donde hay un gran
fanatismo del fútbol.

El pueblo de Juncal no es uno más. De aquí salió el "Tin
Delgado", Edison Méndez, Cléber Chalá, Ulises de la Cruz o Giovanni
Ibarra. En España, cuando en las radios se anunció estos días el
partido amistoso que jugó Ecuador con Macedonia en Getafe, el nombre
del "Tín Delgado" irradiaba fuerza y confianza en el locutor
ecuatoriano. Delgado es carisma. Es el icono de la gran población de
ecuatorianos inmigrantes que se ganan con esfuerzo su pan en España.

EFE

 

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